La jornada balzaquiana

Las obras en 16 volúmenes de Honoré de Balzac, incluida toda la Comédie humaine, del autor Scartol.

Son las doce de la noche, París duerme y Balzac inicia su jornada. Como otros días, un criado le despertó de su descanso que había empezado a media tarde. Así como el cirujano que usa su bata, el escritor se atavió con su túnica blanca de cachemira y se sentó a la mesa, a esa misma mesa, «donde vierto mi vida en el crisol como el alquimista su oro». ¿Cinco? ¿Seis? ¿Siete? ¡Diez horas de trabajo constante para realizar su obra! Eso sí, cantidades ingentes de café, la cafeína era lo único que ponía a funcionar a esta extraordinaria máquina humana. Balzac siempre tenía a mano una cafetera de porcelana que sus sirvientes se encargaban de reabastecer continuamente. El café era su inspiración, gracias a él las ideas avanzaban a borbotones. «Tengo que producir en un mes lo que otros no realizarían en un año entero, o en mucho más tiempo». Pero los torrentes de café, «al cual tenía que recurrir para luchar contra la natural necesidad humana de dormir», causan estragos en su organismo. «La duración del período de inspiración producido por el café resulta cada vez más breve; ahora excita mi intelecto apenas quince horas. Funesta excitación, que me produce terribles dolores de estómago». Pese a todo, Balzac logra escribir más de 90 novelas y cuentos de verdadero fuste entre 1829 y 1855 bajo el título La Comédie humaine. No cabe de duda de que Balzac pertenece a esos autores que consagró la noche para crear sueños a fuerza de tesón.

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Referencias

  1. Balzac. La novela de una vida (Stefan Zweig)
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